Las consecuencias de un ataque para una empresa de servicios profesionales
El coste directo es claro y brutal: cientos o miles de profesionales que no pueden trabajar mientras los gastos generales siguen acumulándose. El coste más profundo es el de la custodia. Las empresas conservan la información financiera de los clientes, los datos de las operaciones, los registros fiscales y los documentos de trabajo de auditoría, y los atacantes modernos roban esos datos antes de cifrarlos. Los contratos con los clientes conllevan obligaciones de seguridad, y una filtración pone en riesgo todas y cada una de ellas a la vez, precisamente durante las mismas semanas en las que la empresa intenta restaurar los sistemas en los que se ejecuta el trabajo.